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El trabajo es el proceso que invade todo el ser del hombre y constituye su carácter específico. Solo el pensamiento que ha revelado que en el trabajo ocurre algo esencial al hombre y a su ser, que ha descubierto la íntima y necesaria conexión entre dos cuestiones “que es el trabajo” y “quien es el hombre”, pudo iniciar una investigación científica del trabajo en todas sus formas y manifestaciones, así como la realidad humana en todas sus formas y manifestaciones” (Karel Kosik, 1967: 217)

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viernes, 14 de agosto de 2015

De la obligación de obedecer a la obligación de elegir: nuevos trabajadores para organizaciones “no jerárquicas”


Por Agustín Moro

 
Resumen

Los valores de libertad, realización personal, iniciativa, creatividad y la crítica al carácter opresivo de la autoridad de las grandes corporaciones burocráticas abandonaron los espacios laborales en la década del 80. Sus portavoces dejaron de ser los estudiantes y obreros movilizados de fines de la década del 60 y 70. La crítica a favor de la libertad y autonomía del trabajador fue paulatinamente asumida en el seno del pensamiento de la gestión del trabajo, en los departamentos de recursos humanos.

No obstante, no fueron suprimidas las jerarquías, sino que lo que devino es una reconfiguración del ejercicio del poder a partir del cual la jerarquía podría convivir con un sujeto que autoconstruye una experiencia de libertad. Lo que la aparente “democracia laboral” delega en los propios trabajadores no son las instancias de toma de decisión sobre los procesos de trabajo, sino que, en general, son cuestiones que abonan a construir una supuesta autonomía que no libera más que sus propios sentimientos opresivos.

En la presente ponencia me propongo comenzar a indagar las reconfiguraciones subjetivas que harían posible la articulación entre jerarquías, la adhesión de los trabajadores a los intereses organizacionales y la instrumentación de experiencias de libertad y autonomía en esos mismos espacios.